Capítulo
17
Los
Signos Zodiacales
ACLARACIONES
IMPORTANTES.
Casi
todos los libros de astrología dan una descripción del
Sol en los 12 signos zodiacales y no de los 12 signos en sí,
lo cual es bien diferente. Así, estos textos especifican: Carnero,
del 21 de marzo al 21 de abril; Toro, del 22 de abril al 22 de mayo,
etc.
Entiendo
que este es un importante error por dos motivos. El primero es que
el lector confunde "el signo" con "el Sol en el signo",
cuando realmente la descripción y el estudio del signo en sí
han de ser mucho más grandes para que, el estudiante, en la
interpretación, tenga una idea suficientemente amplia de cada
signo. De ese modo será capaz de combinar intuitivamente no
sólo las cualidades del Sol en los 12 signos sino, también,
las de la Luna, Mercurio, Venus, etc. en cada una de las porciones
zodiacales. Por tanto, las características del signo zodiacal
en sí son mucho más amplias que las del Sol en ese signo,
aun cuando el Sol simboliza la individualidad.
El segundo
riesgo importante es que, al describir las cualidades del Sol en cada
signo sin antes estudiar las del signo en esencia, el lector interpreta
incorrectamente que esas características que se explican, prácticamente
son absolutas, cuando en la realidad la posición del Sol está
modulada por multitud de otros factores astrológicos del horóscopo.
Además, un signo no sólo puede representar cualidades
psicológicas sino, también, tipos de experiencia o de
ambientes externos. Por ello, primero se habla en este curso de que
la Luna es romántica o de que el signo del Carnero es impulsivo,
pero no se dice que los "nativos del Carnero" sean impulsivos
pues, sencillamente, no tienen por qué serlo siempre en la
misma medida. Por eso es importante comprender que se está
aprendiendo el alfabeto de la Astrología y que aun es pronto
para hacer estudios psicológicos a personas concretas. Estudie
los planetas y los signos sólo como símbolos aun cuando,
claro está, es conveniente comparar con la vida real.
CONSTELACIONES
AL NORTE Y CONSTELACIONES AL SUR.
En esta
parte del curso dedicada a los signos zodiacales, hay una sección
para cada signo relativa a las "constelaciones próximas",
la cual en la práctica viene dividida en dos epígrafes:
"constelaciones al norte" y "constelaciones al sur".
En él se hace un estudio simbólico-astrológico
de todas las constelaciones celestes, principalmente a la luz de la
Mitología.
Se trata
de dividir a la esfera celeste en 12 gajos como si de una naranja
se tratara. Esto se ha hecho a partir del planisferio que se adjunta
como póster, cuyo sistema de coordenadas parte de los dos polos
celestes (prolongación de los terrestres). El problema de dividir
en "gajos" a la bóveda por este sistema es que, con
el tiempo, la precesión equinoccial hace que los polos celestes
se vayan desplazando en el cielo y, por tanto, el sistema de coordenadas
completo también varía.
Esto
no ocurría, en cambio, al usar un sistema que tuviera a la
eclíptica como "ecuador" y, a las puntas del eje
eclíptico, como "polos." Ello sería así
porque la eclíptica es fija y ese sistema de coordenadas no
se mueve.
En definitiva,
en el planisferio ecuatorial de este libro nos vamos a guiar por los
gajos que figuran demarcados en rojo, ya que corresponden a la anchura
en el cielo de las constelaciones reales. Todas las "constelaciones
no zodiacales" que se encuentran por arriba y por abajo de cada
constelación zodiacal (dentro de su gajo correspondiente),
dan una riqueza muy importante de matices en la interpretación
de los atributos de cada constelación zodiacal y del signo
zodiacal que le corresponde. Es decir, que no sólo intervienen
sobre la Tierra las constelaciones zodiacales sino, también,
todos los grupos estelares del cielo. Podríamos decir que las
diferentes fuerzas mentales de las constelaciones de un gajo o zona
se centralizan en la constelación zodiacal correspondiente,
que es aquella por donde pasa el Sol.
Como
puede observar, para delimitar los gajos seguimos dos reglas sencillas:
1) Si dos constelaciones zodiacales se superponen en sus extremos,
se halla el punto medio entre la última estrella que le pertenece
a cada una, teniendo en cuenta el dibujo o figura fundamental de cada
constelación; 2) Si dos constelaciones zodiacales dejan un
espacio vacío entre sus límites, también se calcula
el punto de la misma forma.