FUEGO: CALIENTE Y SECO.
AIRE: CALIENTE Y HUMEDO.
AGUA: FRIA Y HUMEDA.
TIERRA: FRIA Y SECA.
El símbolo de cada uno de los elementos se encuentra en la figura 44.

Como se observa, la unión
de dichos símbolos conduce a la formación de la estrella de David
o Sello de Salomón, clave esotérica con su base en el número 6.
El triángulo con la punta hacia arriba significa lo ideal y lo abstracto
mientras que, el triángulo con la punta hacia abajo, representa lo
concreto y lo material.
En la unión de ambos triángulos, el del espíritu y el de la materia,
encontramos el perfecto equilibrio, es decir, la unión íntima entre
el Macrocosmos y el Microcosmos, la armonía entre el hombre y su ambiente
y, en definitiva, el YUG, UNION...
El fuego simboliza el ideal, el aire el intelecto, el agua el sentimiento
y la tierra la materia.
Los elementos fuego y aire tienen el triángulo con la punta hacia
arriba, indicando el idealismo o la falta de concreción.
El aire posee una línea horizontal que representa un filtro antepuesto
al ideal -el intelecto- el cual puede perfeccionar el ideal o anularlo.
En cambio, el fuego es espontáneo del todo.
El agua y la tierra tienen su triángulo mirando hacia lo material,
pero el agua no tiene barreras previas, indicando su sensibilidad
hacia la naturaleza pero también su desprotección. La tierra, en cambio,
sí posee una raya horizontal, la cual representa su gran prudencia,
a la vez que su conservadurismo.
Ahora paso a describir cada uno de los elementos por separado.
ELEMENTO FUEGO.
ANALOGIAS ESENCIALES.
Simboliza, por un lado, los ideales y la intuición espiritual y, por
otro, los instintos y el temperamento colérico.
Ciertamente, en este elemento se manifiesta un contraste notorio,
por una parte tenemos al ser activo, sincero, noble, espontáneo, idealista,
valeroso, intuitivo y buscador de la verdad pero, por el otro, al
individuo colérico, pasional, bruto, animalizado, instintivo, egocéntrico
y violento.
El fuego es el elemento menos denso de los 4, pues es la energía intensa
de la combustión.
En lo espiritual, representa la cálida luz interna de la conciencia
que alumbra al SER y su conducta pero, en lo animalizado, significa
el fuego de los instintos que quema al ser desde dentro.
El elemento fuego es el ideal o la moral personal, así como su manifestación
en las acciones. Las experiencias duras o pruebas fomentadas por el
elemento fuego son aquéllas en las que el organismo y las facultades
funcionan a tope, aquéllas en las que los ideales son puestos en duda,
las que requieren una lucha enérgica, las que motivan un conflicto
a la conciencia, las que requieren un riesgo, etc.
Las vivencias felices creadas por el elemento fuego son aquéllas en
las que hay sinceridad, las que brindan salud y vitalidad, las que
consiguen un bienestar para la conciencia, las que proporcionan acciones
exitosas, etc.
Algunas analogías para este elemento son las siguientes, en las que
se ha de tener en cuenta que debajo de cada cualidad armónica del
elemento, se añade otra desarmónica también perteneciente a dicho
elemento.
Salud Ideales
Derroche de la vitalidad Pasiones
Optimismo Intuición
Jolgorio incontrolado Instintos
Sinceridad Valentía
Brusquedad Temeridad
Fortaleza de carácter Espíritu batallador
Tiranía Agresividad
Seguridad Energía
Orgullo Violencia
Individualidad enérgica Espiritualidad
Egocentrismo Animalidad
Deporte
Actividades violentas
Todos los signos de fuego son positivos (extrovertidos): figura 41.

Dichos signos son el Carnero, el León
y el Centauro, los cuales forman el primer triángulo o triplicidad
(Fig. 42).

SIMBOLISMO PROFUNDO.
El elemento fuego es el
que corresponde a la naturaleza más activa del zodíaco y representa
al YO o la voluntad. Los signos de fuego ante todo tienen una vivencia
intensa de su YO, de su voluntad y de sus TENDENCIAS MORALES. Esta
CONCIENCIA o voluntad es la ESENCIA más profunda del hombre.
Todo acto está respaldado
por una fuerza moral (noción de lo correcto y de lo incorrecto) y,
hasta cierto punto, por una dosis de OPTIMISMO que da el elemento
fuego.
Frente a las fuerzas llamadas
energía moral, optimismo, conciencia y voluntad, el fuego, como contraposición
en su vertiente disonante, da un comportamiento PASIONAL E INSTINTIVO.
El signo fogoso está de
continuo impulsado por una fuerza interior a desplegar una INTENSA
ACTIVIDAD. En el caso del signo del Carnero, se trata de imponer la
propia voluntad como un pionero que no retrocede ante nada, por lo
que su tónica es la del luchador. EL signo del León, en cambio, es
más sereno y consciente de su poder creativo a la vez que posee gran
valentía, por lo que su tipo es el creativo.
El signo del Centauro
tiene como máxima el llegar siempre más lejos y superarse continuamente,
guiándose por una Ley superior o ideal, por lo que su forma de ser
es la del superador.
El ser de fuego, en general,
es IDEALISTA, ENTUSIASTA Y ALEGRE. El afirma su vida continuamente,
con metas futuras claras y derroche de vitalidad.
En lo mental, atiende
más a su INTUICION o visión personal de las cosas que a los razonamientos
lógicos. En un intercambio de opiniones, sobre todo defenderá las
suyas con mucha fuerza y gran énfasis, aunque quizás no con mucho
sentido común y, eso sí, bastante apasionamiento. Lo peor para él
es que se derrumbe su edificio moral e ideal.
En lo moral, el ideal
supremo del fuego es la conquista de su LIBERTAD bajo el único mandato
de su conciencia. Y de ahí que la diferencia entre el fuego desarrollado
y el vulgar esté precisamente en la calidad moral de su conciencia.
Los dos extremos posibles
están más distantes uno del otro que en el caso de los otros tres
elementos: aire, agua y tierra.
Ello se debe a que en
el elemento fuego estamos hablando de la voluntad, esencia u origen
del BIEN y del MAL.
En el arte, el fuego tenderá
a expresar una energía dinámica externa o MOVIMIENTO y, en lo interno,
una continua lucha entre la alegría y la tristeza, al igual que entre
el bien y el mal. Los motivos serán de LUCHA, TRIUNFO o DESTRUCCION.
En lo sexual, es tremendamente VITAL y DIRECTO, manifestando una gran
SINCERIDAD o un claro ABUSO de la pareja. El triángulo de fuego, en
síntesis, es el principio de tónica ESPIRITUALISTA y, como oposición,
puede llegar a ser un verdadero animalito manejado por sus INSTINTOS
AGRESIVOS.
ELEMENTO AIRE.
ANALOGIAS ESENCIALES.
Simboliza la mente, la
inteligencia, la comunicación y la adaptabilidad pero, en contrapartida,
representa la frialdad emocional, el intelectualismo exagerado, el
despiste, la expresión superficial y la poca practicidad de las acciones.
El elemento aire elevado
es humano, con sentido común, universalista, expresivo, amigable,
de viva inteligencia e intuitivo en el mundo mental.
Por otro lado, el elemento
aire inferior es excéntrico, olvidadizo, inestable de carácter, superficial
sentimentalmente, hueco parlanchín, irrealista e intelectualmente
no creativo sino imitativo.
El aire es el segundo
elemento menos denso, siendo muy compresible o comprimible (amoldable),
invisible (difícil de entender) y con poca cohesión interna (flexible).
Por todos lados se mete (curioso), abarcando mucho y apretando poco.
En lo espiritual, representa la necesidad de que la mente estudie
e investigue de continuo las causas y los fenómenos de la vida. Es
el aire que necesitamos respirar sin cesar si no queremos morir asfixiados.
Pero también precisamos expulsarlo, pues no cabe una buena inhalación
sin una correcta exhalación.
De ahí que el elemento
aire representa la expresión o exteriorización del pensamiento: lenguaje
escrito o hablado, gestos, etc.
Las experiencias duras
o pruebas apuntadas por el elemento aire son las que muestran confusión
de conceptos, agotamiento intelectual, acumulación de preguntas sin
resolver, defectos de la comunicación interpersonal, dispersión de
energías, falta de concreción de los proyectos, etc.
Las vivencias felices
incitadas por el elemento aire son aquellas en las que hay equilibrio
mental, relaciones comunicativas satisfactorias, éxitos intelectuales,
sabiduría en los conceptos, adaptación a las circunstancias,etc.
Algunas analogías de este
elemento son:
Adaptabilidad Sinceridad
Dispersión Cinismo
Comunicación Estudio
Verborrea Memorización
inútil
Inteligencia Investigación
Idiotez Superficialidad
Equilibrio mental Mente
filosófica
Inestabilidad mental Mente
inmadura
Vivacidad Expresividad
Nerviosismo Indiscreción
Sensatez
Falta de sentido común
Todos los signos de aire
son extrovertidos o positivos, tal como se observa en la figura 41.
Dichos signos son los Gemelos, la Balanza y el Aguador, los cuales
forman un segundo triángulo o triplicidad. (Fig. 42)

SIMBOLISMO PROFUNDO.
Ahora penetramos en el
MUNDO MENTAL o del PODER COGNOSCITIVO, llamado por Platón ESFERA DE
LAS IDEAS. Si el elemento terrestre es el sensorial, el aéreo entonces
es el metafísico.
El elemento aéreo se recrea
con algo que podríamos llamar embriaguez cognoscitiva y, desligado
del mundo terrestre, es un ciudadano del mundo de aire. En este dominio,
él recrea de continuo sus energías mentales, fatigadas de la resistencia
que opone la materia.
El elemento aéreo vive
una vida de pensamientos y construcciones mentales. Para él lo real
son sus pensamientos, siendo su misión el crear y recrear en su mundo
verdaderos EDIFICIOS MENTALES, lógicos y hasta geométricos.
La relación de las ideas
debe ser conexa y lógica, siendo el supremo mandamiento el de una
SABIDURIA DE LA VIDA regida por leyes perfectas.
Pero hay tres tipos de
aire: el de la Balanza es el artista, el de los Gemelos es el pensador
o el continuo buscador y, por último, el del Aguador es el investigador
o erudito.
Para el elemento aéreo,
los sucesos del mundo físico son meros fenómenos cuyas causas permanecen
ocultas mientras no se las busque. El ve las realidades como proyecciones
de un mundo más alto, a la vez que sabe que lo que viene por los sentidos
puede ser engañoso. El ve la vida y sus sucesos igual que se va al
cine a ver una película: ¿para qué intervenir o hacer cambiar el desenlace?.
El elemento aéreo no es
práctico como el terrestre ni pasivo como el acuático sino que, si
acaso, es un TEORICO DE LA VIDA.
Y, dependiendo de si la
teoría la lleva o no a cabo, sabremos si está desarrollado pues, para
él, es un verdadero esfuerzo cualquier realización concreta.
El ve los procesos de
la vida como algo ilustrativo de una teoría. Y si bien el elemento
terrestre desconfía antes de su propia existencia que de la realidad
externa, el elemento aire duda antes del testimonio de sus sentidos
que de sus teorías.
De este distanciamiento
de las cualidades aéreas con respecto a la vida física resulta, como
norma muy general, una VACILACION ante la iniciación de cualquier
empresa, sobre todo en aquellas donde no se ve la ansiada perfección
idealista.
Por otro lado, tenemos
al DESPISTADO que, a veces, no se ocupa de las necesidades físicas
elementales.
En lo erótico, en el supuesto
(y no existente) ser "puro de aire", no mandan ni la sensualidad
(tierra), ni el romanticismo (agua), ni la pasión (fuego), sino sólo
el reconocimiento PLATONICO de otro ser a través del cual su existencia
queda resuelta y completa. En este pacto queda incluido todo lo que
puede unir al hombre y a la mujer pero, sobre todo el sentimiento
de que ambos piensan al unísono, es decir, un maravilloso entendimiento
de conceptos e intuiciones.
El elemento aéreo ve las
pasiones e inquietudes sentimentales del mundo del agua como una enfermedad
que amenaza la armonía mental. Para él, las pasiones y dolores son
producto de la poca claridad y de la ceguera, que taponan al claro
pensar y discernir. Cuando esta maraña mental se despeja, se produce
el indescriptible estado al cual el tipo elevado de aire aspira continuamente:
la imperturbable alegría del sabio.
En la esfera científica,
el elemento aire aspira a lo metafísico, a la CIENCIA DURA regida
por las leyes de la lógica. EL no es empírico como el terrestre sino,
más bien, ESPECULATIVO, aspirando a conocer el edificio entero del
cosmos.
En lo artístico, pretende
expresar la belleza del mundo de las ideas más que llegar a la perfección
de las formas físicas (tierra), al romanticismo (agua) o a la energía
dinámica pura (fuego). El elemento aire quiere expresar en su arte
un símbolo de la VERDAD a la que aspira.
En lo moral, lo que el
tipo aéreo considera como mal es el obrar contra la convicción verdadera
propia. El pecado es tratar de socavar el edificio de la propia verdad
y el peor de todos los males es la mentira.
ELEMENTO AGUA.
ANALOGIAS ESENCIALES.
Simboliza el sentimiento,
la sensibilidad, la receptividad, la emoción, los dones artísticos
y el romanticismo pero, en sentido desarmónico, representa la susceptibilidad,
la tristeza, la timidez, el sentimentalismo y la pasividad.
El tipo superior del elemento
agua es apacible, comprensivo, cariñoso, poético, moldeable, acogedor,
caritativo y sensible emocionalmente.
El inferior es apático,
rezongón, aquejado, absorbente en lo emocional, inestable de carácter,
sentimentalón y débil de voluntad.
El agua es el tercer elemento
por orden de densidad de menor a mayor. Es poco compresible (algo
tozudo) y amoldable al recipiente (adaptable).
En lo espiritual simboliza
la unión psíquica entre el sujeto y el objeto o entre las personas.
Es el agua de la sensibilidad
que necesitamos beber con medida para no deshidratarnos (resecarnos
sentimentalmente) ni sufrir un ahogo (exceso de sentimentalismo).
Ese agua pura, limpia y transparente es necesaria para la vida psico-emocional.
Por el contrario, las aguas sucias, putrefactas o turbulentas son
un peligro para la armonía sentimental aunque, a veces, necesarias.
Aquí vienen a cuento dos refranes: "agua que no has de beber
déjala correr" y "después de la tormenta viene la calma".
Hay que decir que el agua
de lluvia es símbolo de sabiduría, pues es un agua purificada, al
haber sido evaporada, elevada al cielo y nuevamente condensada, para
luego caer sobre la tierra. Esto lo explico para que se entienda por
qué el Aguador (Ganímedes), que derrama su cántaro de agua sobre la
tierra, es un signo de aire y no de agua.
El elemento agua, por
tanto, representa el sentimiento y la sensibilidad artística, así
como su expresión y manifestación.
Las pruebas de la vida
propias del elemento agua son las que crean susceptibilidad, pesar
psíquico, desequilibrio emocional, desengaños sentimentales, fracasos
amorosos, confusión psíquica interna, separación del ser querido,
pena, preocupación por una persona amada y sensación de desprotección
afectiva personal.
Las vivencias felices
generadas por el elemento agua son Las que producen equilibrio emocional,
cariño, satisfacción sentimental, sensación de protección, intimidad,
creatividad artística y unión con los seres queridos.
Algunas de las analogías
de este elemento son:
Receptividad Imaginación
creativa
Pasividad Imaginación
incontrolada
Cariño Sentimiento artístico
Sentimentalismo Sensiblería
Romanticismo Unión emocional
Falta de practicismo Absorción
emocional
Experiencias dulces Mundo
interno rico
Experiencias tormentosas
Mundo interno confuso
Reserva Carácter suave
Introversión excesiva
Carácter blando
Sensibilidad Interiorización
Dramatismo emocional Adormilamiento
Inspiración
Mediumnidad
Todos los signos de agua
son negativos (introvertidos), tal como se observa en la figura 41.
Tales signos son el Cangrejo, el Escorpión y los Peces, los cuales
forman un tercer triángulo o triplicidad (Fig.42).
SIMBOLISMO PROFUNDO.
Este aspecto humano corresponde
a los SENTIMIENTOS, ESTADOS DE ANIMO Y DESEOS.
Es el mundo de carácter
SUBJETIVO y RECEPTIVO. El agua mezclada con el elemento tierra, también
magnético y receptivo (-), forma el barro moldeable.
El mundo acuático afina
con el estado que se vive durante el SUEÑO.
Los estados de ánimo de
deseo y TEMOR son muy importantes en el elemento agua, cuya vida puede
ir siempre, si no se fortalece, del polo de la SATISFACCION al de
la INSATISFACCION, y viceversa. Igual que el cuerpo físico se alimenta
de materia física, el CUERPO EMOCIONAL O ASTRAL necesita energía psíquica
y, dependiendo de cómo la cree y de dónde la tome, se sabrá con qué tipo de persona de agua nos encontramos.
Por ello, para este elemento
el mundo material está a veces huido de él o, al revés, el ser de
agua huido del mundo terrestre. Esto sucede en dos vertientes: escapando
de la realidad o, de forma más equilibrada, asimilando la realidad
de manera romántica.
Este tipo humano se mueve
entre los polos del miedo y la ESPERANZA y, a veces, ahonda todo lo
posible en los sentimientos placenteros y dolorosos. El elemento acuático
conforma a un ser ROMANTICO y SOÑADOR que, refugiado en su vida imaginativa,
tiene tendencia a rehuir los obstáculos y a seguir siendo niño el
mayor tiempo posible. Por ello se parece un tanto al avestruz.
Su vida amorosa es diferente
a la del elemento tierra que, sobre todo, se basa en la sensualidad.
En cambio, el amor acuático es NOSTALGICO, POETICO y DEPENDIENTE.
En su apreciación artística,
el tipo de agua es romántico y subjetivo, ante el clasicismo del terrestre.
En lo moral, el acuático
juzga de acuerdo al trasfondo psíquico y al CONFLICTO INTERNO, más
que al hecho en sí.
ELEMENTO TIERRA.
ANALOGIAS ESENCIALES.
Representa el cuerpo físico,
la materia, el realismo, el trabajo concreto y las propiedades materiales
como también, en sentido disonante, la usura, el apego a la materia,
la frialdad sentimental, el escepticismo ante los temas espirituales
y la tosquedad de costumbres.
El tipo superior del elemento
tierra es práctico, realista, firme, disciplinado, trabajador, responsable
y estable de carácter.
El ser inferior del elemento
tierra es adorador de lo material, falto de sensibilidad, frío, rígido,
tosco, escéptico, poco pensador y apegado a los placeres sensuales
que proporcionan la satisfacción de las necesidades básicas humanas.
La tierra es el elemento
más denso de los cuatro, siendo muy poco compresible (inflexible)
y estable (constante).
En lo espiritual, representa
las correctas atenciones que necesita el cuerpo físico, así como la
necesidad de obrar en la materia y moldearla, es decir, simboliza
las ansias de materializar el ideal (fuego), los proyectos (aire)
y los sentimientos (agua).
La tierra es, por tanto,
el sustento de cualquier actividad de la vida pero, cuando el ser
se apega a ella, puede quedar enterrado entre tanto materialismo y
usura.
Entonces sólo importan
el dinero, las satisfacciones de las necesidades primarias y el poder
material, quedando el espíritu verdaderamente crucificado en la materia.
Las pruebas o experiencias
duras que presenta el elemento tierra son: penurias económicas, escasez
material, engaños relacionados con el dinero, trabajo duro sin recompensa
económica suficiente, enfermedades físicas, limitaciones del cuerpo
físico, ruina, etc.
Las experiencias felices
relacionadas con la tierra son:
seguridad material, suficiente
remuneración económica, trabajo llevadero, adecuada resistencia del
cuerpo físico, adquisiciones de propiedades, etc.
Algunas analogías con
el elemento son:
Abundancia material Realismo
Apego a lo material Escepticismo
Riqueza Concreción
Pobreza Materialismo
Trabajo feliz Dinero bien
ganado
Trabajo obligado Dinero
mal ganado
Trabajo intenso Ahorro
Paro laboral Avaricia
Fijeza Constancia
Tozudez Monotonía
Mente practicista Estabilidad
Mente mezquina Estancamiento
Reserva Firmeza
Pesimismo Inflexibilidad
Objetividad
Aespiritualismo
El elemento tierra forma
un cuarto triángulo en el zodíaco, tal como se ve en la figura 42.

Los signos que lo componen
son el Toro, la Virgen y el Macho Cabrío, los cuales son todos negativos
(introvertidos): fig. 41.
SIMBOLISMO PROFUNDO.
Son personas de relación
inmediata con el mundo de la realidad material. El elemento tierra
configura un ser de la REALIDAD y de la acción en este mundo. Su fin
es ahondar en el MUNDO TERRESTRE, pero éste opone por propia naturaleza
una resistencia importante.
De los tres signos de
tierra, cada uno tiene una misión en el acto real y simbólico de la
agricultura: el Macho Cabrío (cardinal o de iniciativa) se encarga
de introducir la semilla, el Toro (fijo o conservador) abona y cuida
el suelo y, la Virgen (mutable o móvil), representa la cosecha y su
utilización. Cuando usted estudie a continuación las cuadruplicidades,
fijará del todo este concepto.
El elemento tierra hace
sus juicios de valor a partir de los hechos y realidades del mundo
externo o material. Este mundo exterior es, pues, lo único real.
La EXPERIENCIA y la HISTORIA
de las cosas cobran una importancia capital.
En la parte sentimental,
la persona de tierra no tiene tendencia a sumirse a los afectos, pues
su contenido está bastante mezclado con las sensaciones corporales
por lo que, la SENSUALIDAD, es básica en la vida psíquica y emocional
de estos individuos. El tipo de tierra parece frío en su vida sensible
y no muestra tendencia a tomar en cuenta los sentimientos de los demás.
Muchas veces el ser de
tierra no da valor a la piedad, sea la propia o la ajena. En su mundo
mental se orienta también a la realidad exterior, que es la única
que puede dar MEDIDAS OBJETIVAS y CIENTIFICAS. De ahí que el tipo
terráqueo duda antes de su propia existencia que de la del mundo exterior,
pues la existencia de ese mundo exterior queda probada por el testimonio
de sus SENTIDOS. De este énfasis surgen las ciencias experimentales.
Además del gusto por la
historia, este elemento se interesa por las ciencias naturales descriptivas.
En el orden mental, nace la psicología empírica y, en general, la
historia de la filosofía, de la religión, del arte, de la civilización,
etc.
En el aspecto artístico,
el elemento tierra quiere una LEY ESTETICA CLASICA, tratando de evitar
cualquier tipo de arte sugestivo o imponderado. Es el aficionado al
arte clásico. En lo que respecta a lo moral, este tipo juzga de acuerdo
al hecho realizado y sus consecuencias, sin detenerse en el conflicto,
ni los propósitos, ni pasiones, etc. que movieron al acto en sí. Por
ello, el elemento tierra es responsable de sus acciones y tiene confianza
en un ordenamiento jurídico humano.