Aunque
el Sol se asimila a la individualidad en el estudio astrológico,
el saber en qué signo estaba éste en el momento del
nacimiento, es uno sólo de los centenares de factores que ha
de tener en cuenta el interpretador serio.
La conclusión
es que los periódicos y revistas podrían mejor usar
ese espacio para enseñar Astrología o Cosmobiología
de forma seria. Esto es así porque, aparte de conocer el signo
solar, necesitamos saber dónde estaban los restantes planetas
en el zodíaco en el momento del nacimiento, la situación
relativa del punto geográfico donde nació la persona
en relación con la bóveda celeste, la distancia angular
(medida en grados) entre los planetas, así como la posición
actualizada de los astros en el momento en que se hace la interpretación,
aparte de otras cuestiones que ya iremos viendo gradualmente.
Saber
que una persona tuvo en el nacimiento el Sol en el signo de Aries
o de Tauro es lo mismo que usar sólo el dato de cuál
es su nacionalidad para hacerle un estudio psicológico. Otro
punto que desprestigia a la Astrología es el hecho de que un
buen porcentaje de los que se autodenominan astrólogos no tienen
en realidad una preparación ni teórica ni práctica
suficiente, pues no es bastante con leer unos pocos libros de Astrología
para estar capacitado y con la madurez necesaria para poder dar una
orientación seria a alguien que la requiera. Es más,
el efecto para el interpretado puede ser negativo si esta persona
es más bien sugestionable y toma excesivamente en serio lo
que se le dice.
Esto
se irá solucionando poco a poco cuando el gran público
sepa lo que es verdaderamente la Cosmobiología y ya no pueda
ser confundido como, también, al existir Academias y Universidades
que expidan distintos títulos para los diferentes niveles y
especialidades en el estudio de la Astrología.
Realmente,
esta ciencia requiere tiempo y dedicación para ser conocida
en un alto nivel, aun cuando los beneficios personales se obtienen
desde que se toma el primer contacto con el tema. Para alcanzar la
maestría, se precisa una constancia y unas cualidades humanas
excelentes.
De cualquier
forma, el índice de analfabetismo astrológico actual
irá disminuyendo progresivamente con el tiempo y, en un día
no muy lejano, una gran cantidad de personas será instruida
en la lectura y estudio de su horóscopo desde temprana edad.
Para
finalizar con este apartado, diremos que el buen cosmobiólogo
no anda con vagas interpretaciones diciendo a su interpretado si es
simpático o no, si le gusta sacar a pasear al perro o al gato,
etc. Todo lo contrario, un buen astrólogo describirá
nuestras tendencias con bastante exactitud, incluso las que todavía
nosotros mismos no habíamos hecho conscientes; él dirá
si nuestro punto débil en lo fisiológico es el hígado,
el corazón o qué sistema u órgano, así
como cuándo se producen los ciclos de vitalidad alta o baja
de los mismos; analizará nuestra infancia, las experiencias
sentimentales, los viajes importantes, las inclinaciones en el matrimonio,
las áreas de felicidad e infelicidad en la vida; y, lo que
es más trascendental, nos orientará con respecto a las
experiencias presentes y las probabilidades futuras, todo ello sobre
la base de un estudio de las causas profundas de cada uno de los temas.
A la vez, la Cosmobiología integral o dinámica no sólo
se remite a un mero diagnóstico o reconocimiento descriptivo,
sino que puede y debe penetrar en las claves, técnicas y opciones
convenientes y recomendables para que la persona asimile correctamente
las experiencias duras y desarrolle al máximo sus posibilidades
realizadoras.
Todo
ello, por supuesto, lo hará el cosmobiólogo conociendo
sólo la fecha, lugar y hora de nacimiento. En caso de que no
sepamos la hora exacta, al astrólogo bien preparado nos preguntará
por fechas de acontecimientos vividos y averiguará dicha hora
de nacimiento con exactitud.