Aquello
que llamamos destino es sólo el conjunto de consecuencias debidas
a las causas promovidas por nosotros en esta vida o en cualquiera
de las anteriores, lo cual se manifiesta según un orden perfecto
y pedagógico que genera la propia ley de causa-efecto.
Aquí
es interesante puntualizar que lo que hacemos al mencionar la llamada
reencarnación es ofrecer el punto de vista esotérico
de la Astrología, pero por supuesto que no es necesario creer
ni dejar de creer en este tema para estudiar y practicar Cosmobiología.
Por otro lado, ya no estamos en la época de la creencia ciega
o del dogma de fe, sino en la era de la sabiduría, la ciencia,
el sentido común y la intuición (Aquarius). Así,
la fe moderna es la fe con conocimiento de causa, experiencia e intuición.

La
palabra karma significa acción en el lenguaje tradicional de
la India -el sánscrito- y, efectivamente, esta ley se manifiesta
como acción y reacción en el plano físico. Mas
igualmente existe acción-reacción en los niveles energético,
astral, mental, de la conciencia, divino, etc.
Pero
lo que más nos interesa saber es que cualquier acción
generada por el hombre en el plano físico o en cualquier otro,
repercute o pone en movimiento mediante mecanismos ocultos a los demás.
Por ello, el terrorista, el estafador y el vendedor de "salvaciones
espirituales", reciben antes o después las consecuencias
sobre sí mismo de aquello que han generado.
Igualmente,
el pensador creativo, el servidor impersonal de la humanidad, etc.
generan causas que provocan efectos en el mismo sentido, simultáneamente,
contrarrestando el karma desequilibrado que de antes tenían
atrasado.
Es la
ley de correspondencia entre los distintos niveles del universo, la
cual podemos usar conscientemente o recibir inconscientemente sus
efectos.
Así,
vemos que los textos sagrados (sacros, secretos), como la Biblia,
el Corán mahometano, el Popol-Vuh de los mayas, el Talmud de
los hebreos, el Tao-Te-King de los chinos, el Bhaghavad-Gita de los
hindúes, el Bardo-Thodol de los tibetanos, el Zend-Avesta de
los zoroastrianos, etc. son más científicos de lo que
parecen a primera vista, al insistir en el respeto al ser humano y
a la vida en general. Sólo ocurre que su saber, mal entendido
por corrientes fanáticas o dogmáticas, trata de la constitución
y funcionamiento de los planos superiores universales.
Todas
las luchas, obstáculos, éxitos, alegrías y tristezas
de la humanidad quedan perfectamente englobadas dentro de un Plan
Cósmico de la evolución de la conciencia. No es un círculo
vicioso, a pesar de los aparentes retrocesos (fig. 4- A), sino una
espiral evolutiva que cada vez se amplía más y más,
gracias a la acumulación de experiencias, en algo así
como un feed-back espiritual o retroalimentación de la conciencia

Cuando
la voluntad del hombre y la mujer se desarrolla, ellos son capaces
de generar causas evolutivas que varían la "dirección"
del destino. Si generan energías involutivas, se enfrentan
a la corriente universal ascendente, con las duras consecuencias que
ello trae. Es difícil que el niño meta más de
una vez el dedo en el fuego, pero parece que a los adultos nos gusta
repetir.
¿Es
posible cambiar a voluntad y conscientemente la línea vital
de nuestra existencia?. Claro que sí, pues el propio fin de
la naturaleza es hacerse más libre y salir de la inconsciencia
a través de los seres humanos, que son aquellos capaces de
conseguirlo.
Podríamos
decir que existe una gran pedagogía universal que guía
el desarrollo de la individualidad a través de las leyes de
la inconsciencia, mientras que la conciencia no vaya tomando sus propias
riendas. Así, la ideas de infiernos y purgatorios desaparecen,
tal como las penas eternas de la Era de Piscis, pues en Aquarius hablamos
de experiencias correcta o incorrectamente asimiladas.