
Se ha
de tener en cuenta que la Cosmobiología da una interpretación
de los fenómenos del plano físico a la luz de los mecanismos
que gobiernan los niveles astral y mental. Así como suena.
No es
raro pensar entonces que, si esto es así efectivamente, los
inventores de la Cosmobiología fueron verdaderos lumbreras.
Ellos eran suficientemente sensibles a las fuerzas cósmicas
-debido a que seguían la Tradición- como para interpretar
y sintetizar aquello que para nosotros es dificilísimo siquiera
de vislumbrar: estamos ligados al Cosmos y en cada momento nos hayamos
inmersos en una sinfonía cósmica de notas planetarias
y de las constelaciones.
Esas
intuiciones soberbias resultaron ser totalmente ciertas, como hoy
cualquier persona puede comprobar si estudia seriamente la Cosmobiología.
Sólo así se explica la gran exactitud que manifiestan
las investigaciones cosmobiológicas, teniendo en cuenta que
éstas se centran en una buena parte en el ser humano, siendo
este tema de estudio tremendamente complejo, como bien saben los científicos
de las ciencias del hombre. En estos campos los avances científicos
son bastante más lentos que en las ciencias físicas.
Si uno
de los atributos de la ciencia moderna como sistema de conocimiento
e investigación es el que sus modelos, teorías e hipótesis
sean predictivos acerca del tema que estudian, indudablemente la Cosmobiología
es una superciencia, una metaciencia o una disciplina de primer orden.
Hay dos formas relativamente rápidas de demostrar que la Cosmobiología
es válida científicamente.
La primera
es acudir a los grandes astrólogos, los cuales son escasos,
por supuesto. A varios de ellos podemos darles 25 datos (hora, fecha
y lugar de nacimiento) de 25 personas que sin duda no conocen de nada.
La única
condición es que esos datos sean exactos en cuanto a la hora
de nacimiento. El astrólogo preparado puede corregir las horas
de nacimiento dudosas haciendo preguntas a su interpretado acerca
de los acontecimientos vividos, pero eso quitaría fiabilidad
a nuestro estudio. Además, esas 25 personas tendrían
más de 50 o 60 años, para que así los cosmobiólogos
puedan explayarse.
Dejémosles
unas semanas para que hagan una profunda interpretación de
las vidas de esas personas y luego realicemos una comparación
entre la biografía de los encuestados y el trabajo de los astrólogos.
Es así de sencillo. El único problema es encontrar interpretadores
seguros.
El segundo
método es un poco más caro, aunque mucho más
espectacular.
Se tendría
que llevar una tripulación humana a Marte, hacer descender
la nave y dejar que ésta permaneciera allí un par de
días. Como muchos sabrán, Marte es el planeta de la
agresividad cuando su energía está descontrolada en
el ser humano. Seguramente, mucho antes de que los astronautas pusiesen
su pie en Marte, ya tendrían fuertes reacciones agresivas a
no ser que los astronautas, claro está, fueran algo así
como yoghis de altura, con un autocontrol muy por encima del nivel
normal humano actual.
Pero
ya hay un precedente clarísimo. Los astronautas que pisaron
la Luna al regresar a la Tierra estaban bastante cambiados desde el
punto de vista psicológico y, desde el astrológico,
regresaron sencillamente "lunáticos". Unos se divorciaron,
otros estuvieron con desórdenes psíquicos durante años
y algunos continúan todavía en tratamiento psiquiátrico,
otros se aficionaron a las prácticas espiritistas y a las religiones
raras, etc. Pero como estos hechos muchos los explican debido a la
soledad lunar, la ingravidez y factores parecidos, por eso decimos
lo de Marte. En cualquier caso, no deja de ser raro que personas entrenadas
al máximo, tanto desde el punto de vista físico como
psicológico y, seleccionados entre miles, tuvieran un pinchazo
tan grande en sus vidas de manera tan generalizada entre todos los
que fueron.
Muchos
datos se han escondido al respecto y, uno de los elementos que también
confirma la hipótesis cosmobiológica, es que los astronautas
menos afectados son los que se quedaron en la órbita lunar
en la nave nodriza, mientras que sus compañeros descendían
en el módulo lunar.
Igual
sucedería con Venus. Lo que ocurre es que la atmósfera
de este planeta es tremendamente dañina y corrosiva pero, a
pesar de todo, unas vueltecitas en la órbita de Venus (diosa
del amor) volverían a la tripulación demasiado sensual
y amorosa para un viaje de investigación.
Lo curioso
es que el único que de ninguna de las maneras dejaría
que se le acercaran es el Sol, por lo menos por ahora, debido a la
tremenda energía que despide. El es el planeta -astrológicamente
hablando- de la individualidad y el considerado por todas las civilizaciones
antiguas como la fuente de la vida, así como el empíreo
o estado original. Evidentemente, el Sol sabe lo que hace al no dejar
que se le acerquen. Para la mayoría de los humanos no sólo
sería demasiado fuerte el calor por el choque de la energía
solar contra la nave, sino que la vibración sutil del astro-rey
es demasiado fuerte para el grueso de la humanidad, ya que es poco
a poco que nos vamos acercando a esa luz solar o estado original de
forma consciente.
Para
terminar este apartado, diremos que la informática y la estadística
van a colocar a la tradicional Astrología en unos niveles no
alcanzados hasta ahora, pero antes es necesario haber asimilado suficientemente
la Tradición de los Antiguos al respecto, para sobre esa base
seguir elevando la pirámide del conocimiento astrológico.
Pero
también existe un camino engañoso y que frecuentemente
se usa hoy en día para supuestamente demostrar si la Astrología
es válida o no. Me refiero a los estudios estadísticos,
supuestamente de Astrología científica, que son realizados
con un insuficiente conocimiento de la interpretación cosmobiológica.
Debido a esto, la mayor parte de ellos concluyen solemnemente que
la Astrología es una superstición. Esto, ciertamente,
es inadmisible.