correspondientes
a las emociones y pensamientos que el hombre es capaz de generar.
Dentro
de este cuerpo astral podemos diferenciar una parte emocional y otra
mental. A la vez, es posible distinguir varios subplanos dentro de
este vehículo psíquico, pues sus partículas más
densas corresponden a las emociones instintivas y, la más sublimes,
al pensamiento superior (intuición).
En ningún
caso se ha de confundir el instinto con la intuición. El instinto
corresponde a las pautas de conducta, emociones y pensamientos más
cercanos a lo animal mientras que, la intuición, se entronca
directamente con los atributos divinos del ser humano.
El cuerpo
divino (pneumático) o espíritu se halla por encima de
las fuerzas planetarias y zodiacales. Si el hombre y la mujer son
conscientes de su propia individualidad solar, son capaces de usar
algunas fuerzas cósmicas de nuestro sistema estelar a voluntad.
Pero, mientras esto no ocurra, las potencias universales manifestadas
a través del zodíaco guían la evolución
de la materia y de la vida desde la inconciencia, pasando por la conciencia,
hasta la supraconciencia.
Por ello
la Cosmobiología es una ciencia sagrada o secreta pues, al
usarla, el hombre comienza a conocer las fuerzas que existen a su
alrededor e internamente. La vida del hombre es una epopeya en la
cual él se enfrenta a las fuerzas cósmicas y trata de
mantenerse en equilibrio ante ellas. Esto es así cuando el
ser humano es capaz de tener su mente lúcida y no turbia.
Pero,
mientras no se da cuenta de ello, él vive atado a la ilusión,
denominada en sánscrito Maya, tratando de aferrarse a las cambiantes
formas de la vida. Sin embargo, "lo único que no cambia
es el propio cambio" y, por ello, el hombre ignorante sufre y
se embrutece.
En el
primer caso mencionado, el ser humano es consciente de que todo lo
que representa la vida, dentro y fuera, viene dado por un designio
celeste evolutivo. Poco a poco se va fortaleciendo interiormente y
llega un momento en que es capaz de colocarse sobre el zodíaco
y dominar sus fuerzas. Entonces es un verdadero Iniciado, es decir,
un ser que ha equilibrado su microcosmos interior con el macrocosmos.
De acuerdo
a la ley de causa y efecto, absolutamente todo lo que el hombre es
o recibe del exterior constituye una consecuencia derivada de sus
propios actos y pensamientos. Pero repito, el único fin de
esa ley es despertar la conciencia. Además, el hombre tiene
potestad de modificar su destino y de mejorar el de las demás
personas, lo cual genera un karma benéfico para sí mismo.
En definitiva, el primer paso para superar el zodíaco es ejercer
la facultad que diferencia al hombre radicalmente del animal: la VOLUNTAD.
