únicamente
un traje que se cambia cuando ya está demasiado deteriorado
como para cumplir su función.
Después
de la muerte fisiológica, el cuerpo astral se despega definitivamente
del cuerpo físico, el ser humano está viviendo como
en sueños y piensa que sigue vivo, quedándose por lo
general a los lugares apegados en los que vivió, mientras su
astral no se ha desintegrado del todo.
Esa disgregación
del astral en las personas que, estando vivas, no se decidieron a
seguir el Sendero del autoperfeccionamiento, es el motivo por el cual
en la mayor parte de los casos no hay recuerdos de vidas anteriores,
aun cuando la persona haya llegado a la madurez biológica y
tenga entonces sus capacidades mentales totalmente en funcionamiento.
Pero,
aunque se pierda el recuerdo de las emociones y pensamientos pasados
por la disgregación del astral, lo que sí permanece
es la esencia individual o el nivel de conciencia alcanzado, que es
el sustrato de todas las experiencias vividas. Este queda resguardado
y sellado en el indestructible cuerpo divino.
Hay que
decir sobre el cuerpo astral que tiene despegues más o menos
largos durante el sueño profundo pero permanece unido al cuerpo
físico por el cordón ódico o astral, que es algo
así como un cordón umbilical astral. El cuerpo astral
posee sentidos astrales y ese es el motivo por el cual muchas veces
reconocemos lugares que antes no habíamos visto, tenemos sensaciones
de volar, de caídas súbitas, etc. Este despegue astral
durante el sueño es imprescindible pues el vehículo
astral, en ocasiones, está como enclaustrado en el cuerpo físico
y, como un anfibio, necesita darse sus buceadas de vez en cuando por
el sutil plano astral.
Aquí
hago una advertencia sobre la peligrosidad que tienen las prácticas
llamadas de proyección astral, difundidas a través de
libros engañosos que, a buen seguro, ha dado mucha clientela
a psicólogos y psiquiatras. Tales temerarios "experimentos"
son antinaturales y forman el nivel bajo del conocimiento esotérico.
"Al buen entendedor, pocas palabras bastan".
Pero,
¿qué sucede con el ser humano, hombre o mujer, que ha
sabido llevar el timón de su vida?. Pues, sencillamente, su
cuerpo astral no se destruye; el yo toma unas VACACIONES y espera
a que le toque el momento para aterrizar en las más adecuadas
circunstancias para su evolución. Estas personas cogen la carrerilla
de nuevo y rápidamente llegan a un momento en que ya reflexionan
conscientemente sobre la vida y, en ciertos casos especialísimos,
este momento coincide con los siete años; y en otros, también
destacados, con los catorce.
Supongo
que cada uno recordará algún ejemplo histórico.
Estas personas que "salvaron" su cuerpo astral tienen más
conciencia de sí que las anteriores y, aun cuando los recuerdos
de vidas pasadas están inconscientes en su mayoría,
su ego está más hecho y la personalidad muy formada.
La naturaleza es sabia y sólo permite que la memoria ancestral
se abra cuando la persona está suficientemente preparada para
ello.
Como
es sabido, el momento que se toma para la confección de la
carta natal u horóscopo es el de la primera inhalación
del bebé después de nacer. En ese momento, el cuerpo
astral queda impregnado del magnetismo zodiacal y planetario, respondiendo
a partir de entonces de manera específica a los subsiguientes
movimientos y posiciones astrales.
Como
complemento al horóscopo de concepción, en correspondencia
al momento en que el óvulo es penetrado por el espermatozoide.
Esta carta coordina los procesos fisiológicos de la gestación
hasta el momento del nacimiento. Muchos preguntarán qué
pinta aquí la genética. Los caracteres psicológicos,
en su mayoría, no dependen de la carga hereditaria aunque,
algunos en concreto, sí pueden serlo. Pero, en lo que a la
formación anatómica y fisiológica se refiere,
no cabe duda de que los genes paternos y maternos la determinan fuertemente.
De todos modos, se sabe que determinadas radiaciones pueden producir
mutaciones y, nos podemos preguntar: ¿no pueden las fuerzas
cósmicas rotacionales inducir pequeñas pero importantes
variaciones en las formaciones helicoidales del ADN?.
Esto
se comenta porque hay una parte del horóscopo natal (casa IV),
tradicionalmente relacionada con la herencia, lo cual ya he tenido
muchas oportunidades de comprobar como cierto. Con respecto a los
gemelos, evidentemente, los dos no pueden nacer al mismo tiempo y
una diferencia de cinco, diez o quince minutos ya produce ciertos
cambios en la carta natal, debido a la rotación de la Tierra,
que es de un grado cada cuatro minutos.
Aquí
menciono una curiosidad, que es la de los horóscopos de dos
hermanas gemelas que nacieron con unos veintinueve minutos de deferencia.
Una de ellas fue célibe y la otra se casó dos veces,
lo cual se observa perfectamente el estudiar sus cartas. Aparte de
lo anterior, se habrían de ver las diferencias en el horóscopo
de concepción. Por lo general, se citan las diferencias notables
de temperamento y destino de los gemelos sin conocer los factores
que he explicado pero, además, lo que no se suele mencionar
son las increíbles similitudes que se dan frecuentemente entre
muchos de ellos.
Para
el que piensa que esos parecidos se deben a las igualdades de ambientes
y educación -factores que también están inscritos
en la carta natal- los gemelos astrológicos ya no ofrecerán
duda alguna. Estos son personas que han nacido en lugares diferentes
y en un lapso corto de tiempo pero que tienen horóscopos muy
similares. Muchos casos son espectaculares y aclaradores, pues tales
personas siguen vidas muy paralelas.
Y, por
último, respecto al cuerpo divino, se afirma que el espíritu
no acaba de "encajarse" completamente hasta los siete años
y, si no lo hace en ese tiempo, el cuerpo muere. Sin la existencia
de la reencarnación, el mundo sería una injusticia montada
sobre un sin sentido.