Tarot

 

 

DENOMINACIONES

El Arcano del que ahora nos vamos a ocupar es el usualmente llamado la "Rueda de la fortuna". Estableciendo tres niveles o estados de la experiencia del Arcano determinamos las palabras-clave LOS RITMOS UNIVERSALES, LA RUEDA DEL DEVENIR y EL DESCENSO. Este Arcano es de una importancia capital y expresa multitud de conceptos que hoy en día para nosotros son nuevos, pero que para los Antiguos eran enseñados y conocidos en las Escuelas de Iniciación a los misterios de la vida. La profunda filosofía hindú deja en su lenguaje tradicional, el sánscrito, tres fases en el desarrollo dinámico de un acontecimiento: RAJAS, TAMAS y SATTWA.

En un movimiento ondulatorio, es decir, en el desplazamiento de una onda, existe una cresta superior y otra inferior, las cuales son simétricas respecto a un ficticio eje central (ver lámina 85). Para los filósofos y esoteristas sánscritos, Tamas es la fase involutiva o descendente, Rajas es el período ascendente, y Sattwa es el equilibrio o resultado de ambos. En lo concreto, Tamas corresponde al temperamento que en el Bhaghavad-Gita o biblia popular de los hindúes se llama tenebroso, es decir, afín a lo pesimista, mórbido, autodestructivo y obscuro. Rajas encarna al tipo psicológico con cierta agresividad externa, luchador por sus intereses personales, competitivo, arrojado y con afán de gloria y poder.

En otro orden de cosas más armonioso, Tamas afina con lo introvertido, subjetivo y psíquico-interno, por lo cual es una de las dos energías que el ser humano ha de saber controlar y sublimar. Para ello, la imaginación mórbida se convierte en creatividad subjetiva, la susceptibilidad en sensibilidad y la tendencia a la depresión en capacidad de interiorización. Rajas, según va siendo poco a poco realizado de manera consciente, representa el empuje de la energía humana hacia el exterior, las conquistas de metas en los mundos objetivos y la generación de cadenas causa-efecto en el ambiente. Así, la agresividad con el discurrir cíclico del tiempo pasa a ser energía luchadora por un ideal, la precipitación en el actuar se regenera en valor y el derroche de energías en creatividad. Pero ¿qué representa y significa realmente Sattwa?. No es mitad y mitad de los anteriores Gunas o fuerzas, ni sólo el punto central entre ambos.

Sattwa es el tercer Guna, denominado estado luminoso o de equilibrio, después de una fase anterior Tamas-Rajas, es decir, involución-evolución: "bajó a los infiernos y luego subió a los cielos, colocándose a la derecha del Dios Padre". Aquí vemos que incluso Jesús o Jhesú, el que alcanzó el estado de conciencia del Cristo o Crístico (cristal, cristalización), pasó por ambas fases antes de situarse en la posición que le correspondía. Esto nos conduce ya de inicio a relevantes conclusiones, pues se vislumbra que tanto la caída humana como el acto de levantarse son los dos polos de una misma cosa, pues no existe la conciencia sin sabiduría, ni la sabiduría sin la experiencia, ni la experiencia sin la prueba..."el que pretende llegar al cielo (estado de conciencia o estado vibratorio mental) sin pasar por el aprisco (aprieto, prueba), es ladrón y robador".

Está claro que el Arcano 10 nos habla de un ciclo completado: una decena o ciclo decenario a través del número 10 que lo vincula. Es el uno con el cero a la derecha o, explicado de otra manera, la vuelta a la unidad o al inicio, pero potenciado por las experiencias (el cero, el círculo, la conciencia) del ciclo anterior. Al mismo tiempo, al ser el Arcano 10 en realidad el onceavo en la serie, al añadir el Arcano 0 (el Loco) al inicio, el Arcano denominado la Rueda de la Fortuna cierra la primera mitad (11 + 11) del ciclo de los veintidós.

RELACION COSMOPSICOLOGICA

Es generalmente aceptado que Júpiter es el planeta regente o análogo mayor del Arcano 10, pero veamos ahora qué fundamentos esotéricos y cosmopsicológicos avalan esta hipótesis. De entrada, la idea de la Rueda de la Fortuna alude a algo en relación con el Azar, o con cambios importantes en el comúnmente llamado "destino". Recordemos que Júpiter se relaciona con los juegos de azar y con lo que solemos llamar "suerte" que es, diríamos, la generosidad de la vida o del fluir de los acontecimientos para con nosotros. ¡Qué curioso que Júpiter representa en el estudio cosmopsicológico tanto lo dadivoso y desprendido en lo psicológico y personal, como lo que la vida y las circunstancias nos brindan de manera abundante!. ¿Será que hay una relación entre ambos polos (generosidad personal-fortuna en la vida)?.

De inicio, el temperamento jupiteriano tiende a pensar en grande, por lo que accede a ciertas esferas de vivencias que igualmente son de profusión y abundancia en todos los sentidos. Júpiter afina con la expansión y es capaz de abarcarla, pero la cuestión planteada se refiere más a aspectos no tan claramente relacionados entre sí. Es evidente que el jupiteriano, por su talante social, se sitúa con cierta facilidad cada vez más en extensos y ostentosos círculos y colectividades. Pero, ¿qué ley oculta es la verdadera causa de que a alguien le salga algo increíblemente bien, cuando a otros haciendo casi lo mismo no se les han presentado sino dificultades o mediocridades?.

Solemos llamar a este "factor desconocido" como suerte, a la cual los supersticiosos pretenden acceder con fórmulas propias o prestadas. A esa misteriosa suerte se le adora de múltiples formas y a muchos les encanta desafiarla o tratar de medirla, o intentar controlarla. Sabemos por medio de las leyes de probabilidad que si tiramos, por ejemplo, un dado seis millones de veces, al término del recuento la proporción de ocasiones que ha salido el número 1 será muy similar a la del 2, el 3, el 4, el 5 y el 6. Cuanto mayor sea el número de tiradas, la proporción 1/6 para cada uno de los seis números, se evidenciará con más claridad.

Pero ese no es el tema exactamente que discutimos, sino el por qué a uno que entró en el casino como un pobre desgraciado esa ley matemática del azar le favoreció totalmente y, a otro, le arruinó en pocas horas. Es decir, tratamos el tema de la "suerte" en relación con una persona concreta y no como un número más en el recuento de millones de tiradas. Ahora podemos penetrar (o intentarlo) en el centro de la cuestión. Algunos denominan al Arcano 10 la "retribución" definiéndose la palabra retribuir como "recompensa o pago de un servicio o favor". La relación intrínseca se va manifestando más evidente a la luz del principio del Karma, causa-efecto o acción-reacción.

Es sencillo: recibimos lo que generamos, si bien es cierto que dar para recibir algo tiene una puntuación kármica muy distinta a la de dar impersonalmente o por un ideal. La primera palabra-clave del Arcano que ahora desciframos es LOS RITMOS UNIVERSALES. Para nosotros está claro que ciertos acontecimientos físicos e incluso psíquicos se producen rítmicamente, es decir, espaciados en una medida concreta en la dimensión tiempo: el día y la noche, la Navidad con sus regalos, etc. Pero los ritmos universales (macro) y los humanos (micro) son bastante más completos y complejos, pudiendo pasar que en una Navidad estemos plenos de felicidad y en las dos siguientes con infinidad de preocupaciones. La idea de un maravilloso mecanismo de relojería cósmico, donde hay rueditas pequeñas (ciclos cortos) perfectamente engranados con otras mayores (grandes ciclos) es muy antigua. Al igual, la noción de los movimientos circulares es mucho más vieja de lo pensado, bastante más que la época en que presuntamente se inventó la rueda. A través de los conocimientos en Astrología, los antepasados de la humanidad definieron perfectamente el desarrollo de las líneas de acontecimientos en la dimensión espacio-tiempo como circulares o, mejor dicho, ESPIRALES.

El movimiento circular en realidad no existe desde el momento que vemos a la Tierra desplazarse a su vez alrededor del Sol, o éste en torno al centro de la Vía Láctea y así sucesivamente. La Tierra realiza circunferencias alrededor del Sol visto desde nuestra estrella, pero observado el planeta desde un punto externo al sistema solar, describe espirales, ya que a su vez el Sol se desplaza en el movimiento llamado "hacia el Apex". Pero parece que Júpiter por sus analogías no nos habla de restricciones, obligatoriedad ni imperturbabilidad del tiempo como sucede con Saturno. Entonces, ¿qué significa esto?, ¿por qué en el Libro de Toth Júpiter está en relación con los ritmos Universales cuando este planeta expresa holgura y amplitud en la vida?. Lo anterior está en contradicción evidentemente con un concepto fijo y determinista de los ciclos cósmicos y humanos. Júpiter, en cambio, explica cómo los ciclos permiten un margen importante de libertad, aumentando ésta según la ética, moral y filosofía del individuo se vaya ajustando más a los principios de Moral Universal.

A RUEDA DEL DEVENIR expresa la idea de rotación o cambio de la rueda respecto al cielo, a los cuatro puntos cardinales...es decir, el zodíaco y las casas astrológicas, respectivamente. La palabra devenir significa "llegar a ser". Por tanto, la Rueda del Devenir son los sucesivos ciclos por los que se pasa para "llegar a ser" o, también, "llegar al Ser". El sería el centro de la Rueda, que es el eje o el hilo conductor en el movimiento espiral (espiritual). Ya estudiamos en los capítulos introductorios al Libro de Thot el axioma Iniciático "vigila atentamente la rueda del destino y trabaja". Sobre la rueda el hombre facilita su desplazamiento y el transporte de cargas, pues el movimiento circular es de lo más potente y versátil. Rotar y rodar son sinónimos, refiriéndose en el Arcano 10 al desplazamiento y movimiento del yo y las circunstancias.

Esta rotación puede ser en dos sentidos solamente, uno evolutivo y el otro involutivo. Una vez elegido el sentido evolutivo, siempre hay una parte de la rueda que sube o asciende y otra que desciende hacia el suelo. Esta alternancia de los dos Gunas, Tamas (descendente) y Rajas (ascendente) para buscar el equilibrio dinámico del tercero: Sattwa. Es necesario dudar para asegurarse, interiorizarse para exteriorizarse, descansar para trabajar, escuchar para hablar, aprender para enseñar, mover una pierna y seguidamente la otra para andar... siendo ese equilibrio lo que genera un dinamismo vital. El DESCENSO es la tercera palabra-clave del Arcano 10 del Taro Cosmopsicológico, siendo a su vez la fase Tamas en los 3 Gunas. Hay dos maneras de enfocar el descenso. Una, cuando el ser humano entiende que necesita una dura experiencia para afianzar su desarrollo integral y se mete a fondo en ella para extraer su savia, aún cuando de barro se salpique un poco, pues sabe que necesita la vivencia para alcanzar estados más elevados.

El otro tipo de descenso es el que no persigue un mayor estado de conciencia superior sino un gusto por contradecir las leyes mínimas de la belleza, la vida, la armonía y el sentido común, retardando su desarrollo personal e incluso intentándolo con otros. En muchos de los cuentos que llamamos infantiles siempre hay un buen y un mal camino consejero, una limpia voz de la conciencia y el instinto que no duda en ponernos en el filo de la navaja, haciendo lo imposible para que abandonemos la trayectoria del ideal... Introducirse en niveles inferiores de vibración y experiencia siempre es peligroso, pero infinitamente más si no existe un ideal o una ética moral (Júpiter) que salvaguarde y proteja.

EL ARCANO 10 DEL TARO COSMOPSICOLOGICO

La Rueda del Devenir figura en el centro, como símbolo o "mandala" para meditar, centrando la psiquis y la conciencia en el centro de lo cambiante. Allí todo los radios convergen, todas las energías se concentran y todas las experiencias adquieren esencia. Los ocho radios de la rueda hacen referencia a los 8 KOUA de la filosofía profunda de los chinos, en el sistema del I- Ching. Son las 8 combinaciones posibles de las energías Yang o activas, simbolizadas por una línea continua (---) y las fuerzas pasivas o Ying representadas por una raya partida (- - ). Son 8 posibles combinaciones de 3 en 3 (véase lámina 85).

El I- Ching, cuyos fundamentos veremos en el apartado correspondiente, es llamado el Libro del Cambio o de las Mutaciones. En lo alto de la rueda se encuentra la Esfinge, síntesis de las cuatro constelaciones fijas del Zodíaco (Taurus, Leo, Escorpius y Aquarius), representando a lo que no cambia a lo largo del tiempo. Serpenteando por el pie o soporte de la rueda se encuentran las dos serpientes armonizadas o en equilibrio (Sattwa). La figura que asciende es la divinidad egipcia Hermanubis o el Cinocéfalo y la que baja es Tifón-Set. La primera es el Guna Rajas y la segunda representa a Tamas. La bóveda celeste se encuentra coronando y enmarcando arriba, recordándonos que la perfecta Rueda del Devenir es el zodíaco.

En la región inferior, el suelo curvado indica al viajero del libro de Thot, que el horizonte y sus cuatro puntos cardinales sustentan el sistema de las 12 casas astrológicas, por las que descienden las influencias estelares. Cuanto más potente es la fuerza que se ejerce en el sentido de lo blanco, más poderosa a su vez es la energía de lo negro, cuya fuerza no se da por vencida ni sometida tan fácilmente. Así, el conductor del carro va aprendiendo a ser proyectado enérgicamente hacia delante aprovechando el idealismo puro del caballo blanco y usando los obscuros intereses egoístas de lo negro como una increíble fuente de experiencias, las cuales se le van a ir presentando en su línea hacia la victoria final. Entonces, pues, de lo negro aprende a usar y domar en un sentido evolutivo las pasiones externas- envidias, rencores, susceptibilidades, enemistades, etc.- y los instintos internos (miedos, inseguridades, debilidades y otros).

Por todo y en relación con ello, el Carro tiene estampado el símbolo solar en su frente pues sin una fuerte y verdadera individualidad interna, creativa y generadora, la escena degeneraría en competitividad, luchas estériles y afanes de poder. Guiar y conducir ese carro del Sol interno no es fácil, pudiendo sólo conseguir el éxito con la claridad en el centro del yo, que afina con la vida, la Creación, la transformación evolutiva de las energías, el afán de libertad espiritual y la búsqueda de la Verdad sin límites. Sólo así es posible pasar internamente dignificado y limpio entre arrebatos pasionales, locuras de poder de la mente humana, intrigas subterráneas, agresividad destructiva, etc. El humeante, desolador y descompuesto campo de batalla va quedando atrás y el guerrero del Sol continúa adelante con rasguños, magulladuras, suciedad externa y alguna herida, pero con los ojos chispeantes y brillantes por haber sido fiel en cada segundo y por estar llegando al fin bajo el arco triunfal, que no es otra cosa que la difícilmente asequible puerta a un estado de luz, vida y verdad superior.

ARQUETIPO EN RELACION

Ya fue comentado el hecho de la veneración que por el fenómeno suerte se profesa de las más variopintas formas. Esto no ocurre solamente en lo que a los juegos de azar se refiere, sino que también el amor, el dinero o las enfermedades son para muchos cuestión de azar o "suerte". Desde una perspectiva más elevada, el arquetipo de los cambios o las mutaciones universales, que poseen un algo que los une y les da continuidad, siempre ha sido motivo de diálogo y debate entre los pensadores y filósofos: lo cambiante y lo inmutable, el fenómeno y la causa, lo eventual y lo esencial, etc. Para las grandes y sabias culturas de la Antigüedad, como los mayas, hindúes y otras, el estudio de los grandes y pequeños ciclos fue siempre una materia de estudio capital, lo cual dio lugar a sistemas matemáticos, numéricos, astrológicos, calendáricos y astronómicos muy complejos y avanzados.

OTROS PERSONAJES

La Rueda del Espacio-Tiempo: el tiempo transforma todos los entes, no creando ni destruyendo nada. El Centro: como el equilibrio entre el ascenso y el descenso generando el movimiento. El Centro está inmutable ante la alternancia del Caos (desorden) y el Cosmos (orden). Giro de los acontecimientos: cierre de una etapa y apertura de otra. La Rueda del Zodíaco: a través de las leyes astrológicas se puede comenzar a entender los ciclos. El movimiento: lo único que no cambia es el propio cambio. El reloj universal: todo lo hace manifestarse en su justo momento.

PALABRAS-CLAVE TRASCENDENTES

CICLICIDAD: aprovechar la fuerza del ritmo es el único modo de superar la inestabilidad. El movimiento pulsante y armonioso es el más efectivo, tanto en lo físico como en lo emocional, mental y de la voluntad. En los ciclos está la fuerza y grandiosidad de la naturaleza y, por ende, una adecuada y alternante polaridad entre objetividad y subjetividad, teoría y práctica, razón e intuición, etc., produce los más óptimos resultados generadores y creativos.

MUTABILIDAD: la vida es original segundo a segundo para cada persona, pero se necesita una amplia y expansiva visión de las cosas (Júpiter) para vivirla.

ADAPTACION: es el aprovechamiento del cambio y no un roce continuo con él por demasiada rigidez. Hay una aparente y contradictoria paradoja entre adaptarse y persistir en el empeño, pero no es así. Con la sana alegría y el optimismo jupiteriano las supuestas pequeñas derrotas pasan a quedar sólo en calidad de anécdotas, pues lo importante es ver el todo y no sólo la caída o descenso momentáneo.

FLUIR DE LA VIDA: aquí no podríamos usar con un mínimo de exactitud la palabra destino, la cual afina más con lo inexorable de Saturno, el cual marca acontecimientos y experiencias más determinados. En cambio, Júpiter es la continua expansión de la vida y el agrandamiento del margen del libre arbitrio, al aumentar las cotas de visión en lo físico y moral.

SECUENCIAS

Ya que Júpiter se relaciona con la expansión, vamos a estudiar un par de fenómenos interesantes. Uno, visualizamos el efecto que se produce cuando tiramos una piedra en un estanque: las ondas se generan periódicamente desde un centro y cabalgan desplazándose cada vez con menos fuerza y prominencia hacia el exterior. Dos, el fenómeno de la expansión también ha sido observado en lo que al universo se refiere, el cual está claramente en una fase de dilatación progresiva. Es relativamente sencillo de entender que la expansión vital y mental de Júpiter tiene relación o analogía con el movimiento ondulatorio, por supuesto en una octava superior, que es la del pensamiento abstracto.

Así, mediante Júpiter y el Arcano 10, el cual está en relación con la décima letra del alfabeto hebreo (Yod), podemos colocarnos en sintonía armónica con las vibraciones cíclicas universales, llegando a alcanzar aunque fuera tenuemente la pletórica abundancia del Zeus olímpico (Júpiter). Ahí están esos mundos psíquicos de felicidad y holgura, pero es necesaria una amplitud de espíritu y generosidad del alma. Recordemos que Júpiter posee la emoción (el semicírculo) sobre la cruz (la materia), es decir, para que su influencia sea estable y equilibrada, las miras han de estar conjuntamente puestas en ambos polos.

EXPERIENCIAS

Júpiter es regente del Centauro y de los Peces. Veamos si arqueométricamente existe relación o no entre ambos y el Arcano 10. Tanto el Centauro como los Peces son curiosamente signos dobles, los cuales poseen dualidades marcadas que han de armonizarse rítmicamente (Arcano 10). En el caso del Centauro la necesidad de establecer polos armónicos que se apoyen mutuamente está entre su parte instintiva (caballo) y la elevada (hombre). Por otra parte, al igual que el Arcano 10 habla de evolución- involución, el Centauro indica el paso del animal al ser humano, al articularse de forma vertical el fémur del muslo con la cadera, pues este signo zodiacal rige ambas partes del cuerpo.

Luego, una vez que se alcanza el cuarto reino universal o humano, continúa existiendo la confrontación de polos opuestos (o complementarios) entre lo intuitivo (caballo) y lo humanizado (parte superior). El signo de los Peces es igualmente doble, pues son dos peces uno en sentido contrario a otro. También es signo común, móvil o mutable, al igual que el Centauro. En el signo de los Peces la oposición polarizada es muy fuerte, yendo de los sentimientos más enredados a la inspiración mística. El signo de los Peces igualmente habla de evolución-involución (Arcano 10), pero más que nada en lo psíquico.

MITOLOGIA

Las ruedas de la visión de Ezequiel, cuyos bordes estaban llenos de ojos, son símbolos de la actividad e inteligencia divina. Los ojos podrían representar las estrellas en el zodíaco. Una rueda y una espada son los atributos del ángel que guarda las puertas del paraíso. La Rueda aparece en los textos alquímicos como un símbolo de ascenso espiritual y descenso. Se podría entender como una referencia al descenso de Cristo a una forma humana, así como su posterior resurrección.

La rueda de las encarnaciones es para los hindúes Samsara, denominada así en sánscrito. En el ciclo de la vida ellos consideran que la rueda marca en espiral: nacimiento- crecimiento-madurez-ancianidad-muerte del físico- renacimiento... En la parte ascendente de la Rueda está Anubis, que en la mitología egipcia dirige al alma para el juicio después de la muerte a la Estancia de la Verdad. En la zona descendente se encuentra el malvado Seth. En un lado el alma asciende hacia niveles superiores y, en el otro, toma un cuerpo físico. La diosa romana Fortuna, a quien la rueda pertenece, es originalmente una deidad de la fertilidad.

LAMINA DERECHA (TENDENCIA ARMONICA)

Siempre existe un giro en los acontecimientos en relación con este Arcano, el cual será en este caso una sintonía entre las energías personales y las fuerzas del ambiente social. Esto conlleva una expansión en el sentido más amplio: emocional, mental, económico, etc. Diríamos que hemos ahorrado cuando había que hacerlo (Arcano 9) y en estos momentos corresponde vivir la abundancia con equilibrio (Arcano 10). Existe un momento adecuado para dar un golpe de timón (la Rueda) y enderezar el barco de la vida hacia el punto que es ideal. Ahora los vientos soplarán a favor y no de lado ni en contra.

LAMINA INVERTIDA (TENDENCIA DESARMONICA)

La falta de previsión, de principios morales a toda prueba, de amplitud de alma y de trabajo continuo sobre la Rueda del Karma, hace que se avecine un período involutivo de mayor carga o recorte de la libertad (libre arbitrio). Se ha derrochado cuando había que apretarse el cinturón y se ha vivido moralmente con elasticidad superflua cuando había que cultivarse en lo personal. Esto conlleva un cambio de ciclo necesario pues no se ha querido aprender por las buenas. La experiencia de tener las cosas con facilidad se ha tomado con ligereza y se precisa ahora luchar un poco contra los elementos.

LETRA HEBRAICA EN CORRESPONDENCIA

Se le asimila la décima letra de este alfabeto (IOD), que significa "mano". Es la facultad del ser humano para intervenir en el destino o curso de los acontecimientos, es decir, para manipular (operar con las manos) en ciertos momentos los puntos claves de su vida. Así, también, con sus manos, el hombre toma el timón de su existencia. Para Papus, la letra IOD representa el dedo y, más concretamente, el índice, el cual curiosamente está regido por Júpiter. Con el índice señalamos, ordenamos y dirigimos, organizando lo inferior en entes superiores idealmente.